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Introdución ¿Orquídeas
aquí? ¿Estas flores no salen sólo en las zonas tropicales? Es una de
las preguntas más comunes que me hacen cuando hablo de este tema que es
una de mis pasiones. Nuestras orquídeas no son en efecto, tan vistosas
ni tan espectaculares como las del trópico, esas que podemos ver en
floristerías y en viveros especializados; pero las nuestras son tan
orquídeas como ésas. Son algunas de las cuarenta mil especies que
existen en el mundo y están catalogadas por los taxónomos. Descripción
anatómica de las orquídeas Presentan
pequeñas raíces filamentosas. Sobre ellas tienen un tallo subterráneo
o rizoma que, a su vez, emite otros tallos. En la época de la floración
se forman pequeños tubérculos (a los que coloquialmente se les llama
bulbos) que pueden ser numerosos. El
tallo es único y recto, sin ramificaciones. Las
hojas son enteras y paralelinervias. Se agrupan en la base del tallo en
forma de roseta basal, pero también pueden repartirse por el tallo,
hojas caulinares que pueden presentarse en número indeterminado. Las
superiores son muy pequeñas. Las
flores de las orquídeas se creen una evolución de las flores de los
lirios; como ellas son flores trímeras (todos sus elementos son tres o
múltiplos de tres), pero las orquídeas presentan adaptaciones
peculiares encaminadas al éxito de su polinización. En vez de tener
tres pétalos en simetría radiada, tienen dos simétricos
bilateralmente y otro muy distinto y desarrollado que se llama
“labelo” y que se especializa para atraer insectos. Igual ocurre con
los sépalos, de los que se desarrollan dos simétricos. En vez de
tener, como los lirios, tres estambres y un pistilo con tres
compartimentos, las orquídeas los presentan soldados en una pieza
llamada “ginostemo”, que está en línea con el labelo marcando una
clara simetría bilateral. Las
inflorescencias (conjunto de flores de un mismo tallo) son en espiga o
racimo; su densidad de flores disminuye a medida que avanza la floración.
Suelen estar acompañadas por pequeñas brácteas que nacen en la base
de la inflorescencia y que pueden ser coloreadas o verdes
Curiosidades Si
te sorprende el gran número de especies que tiene esta familia, es
debido a que está en plena evolución. Están presentes en todo tipo de
ecosistemas: desiertos, trópicos, zonas templadas… menos en el
continente antártico. En su proceso evolutivo son sorprendentes
los métodos que
desarrollan para atraer insectos que a la vez utilizan para expandir su
polen y con él su presencia genética para fortalecer la especie. Por
poner un ejemplo, sabemos de una orquídea del género Ophrys
que ha transformado su morfología y la tonalidad de sus colores para
atraer a unos insectos distintos a los que solía usar, ya que estos últimos
son más numerosos y por tanto
Más
seguros que los primeros.
Igualmente sorprendente es su sistema de germinación: para que sus
diminutas semillas germinen es necesaria la colaboración del hongo
microscópico Rhizoctonia que
se encuentra en el subsuelo y que las nutre de azúcares, minerales…necesarios
para su desarrollo; este desarrollo dura entre tres y quince años según
la especie. En
el transcurso de sus vidas, las orquídeas encuentran diversas amenazas
que alteran su hábitat como son los herbicidas, abonos no orgánicos,
pesticidas, etc.
El Género Spiranthes., como su nombre indica, presenta flores en forma de espiral. En nuestra zona sólo hay una especie, la Spiranthes spiralis, cuyas flores son diminutas y forman una inflorescencia en forma de espiral. Su color es blanco con tonos verdes. Brota en pinares, en zonas umbrías. Es la última que florece, por los meses de septiembre y octubre. Esta orquídea no tiene espolón y el labelo es pequeño y corto. El
Género Gennaria, cuyo nombre
está dedicado su nombre al botánico sardo P. Gennari. Sólo tiene una
especie en toda Europa, la que florece en nuestra zona, la Gennaria
diphylla o “flor de dos hojas”. Sus flores son diminutas, con un
tono blanco-verdoso. Brota casi siempre bajo arbustos como el lentisco
en los meses de la primavera. El
Género Epicpactis del que sólo
hemos localizado la especie Epicpactis.
helleborine. Su nombre viene del heléboro. Esta planta tiene unas
hojas muy anchas y en la parte inferior de su tallo su inflorescencia es
muy densa; sus flores tienen un tono blanco-verdoso. Género
Limodorum, del que sólo
podemos destacar una especie: el Limodorum
abortivum. cuyo nombre viene dado por la forma de sus hojas
reducidas en pequeñas vainas. Toda la planta, incluida la flor, tiene
un tono morado. Brota debajo de los pinos y lentiscos y se nutre de
humus. Género
Orchis es el que presenta
mayor número de especies. Entre ellas tenemos: -La
Orchis champagneuxii, que debe
su nombre al botánico francés
que la descubrió. Tiene escasas flores, de tono rojizo y un gran
espolón. Suele brotar bajo matorrales. -La
Orchis collina, planta igual
de robusta que la anterior, con flores de tono verde oliva y con un
espolón más ancho. Suelen brotar en terrenos más secos y empedrados. -La
Orchis antropophora, planta
alta y de tono verdoso con una gran número de hojas en la base. Como su
nombre indica, su labelo tiene forma humana. -La
Orchis italica que también
tiene un labelo de forma humana, pero de un color más rojizo. En su
base hay una gran roseta de hojas con ondulaciones. -La
Orchis intacta, planta aún más
pequeña que las anteriores, con inflorescencias muy densas y de tono
verdoso. Sus flores son muy pequeñas.
Conclusiones En
este artículo he nombrado 20 especies en la franja costera que va desde
Chiclana a Tarifa, de unos 80 km de largo y 3 de ancho. Estoy seguro de
que en países como el Reino Unido y Alemania, encontraríamos menos
especies. Esto no solo ocurre con las orquídeas, lo mismo podríamos
decir con las Iris (lirios), Liliáceas (azucenas) y otras familias
cosmopolitas. Por esta y otras razones, nuestro espacio litoral requiere
una consideración y protección ambiental de primer rango. Y por esto,
también hay que revisar la idea de progreso a base de destruir nuestras
“pequeñas cosas” para construir nuestras “grandes barreras de
hormigón”. “Nos
daremos cuenta de que el dinero no se come, cuando hayamos cortado el
último árbol” (Proverbio indio)
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